El primer trimestre tuvimos el privilegio de compartir un rato entrañable en la residencia Raiola O Hórreo. Allí nos abrieron las puertas de su hogar y de sus corazones, permitiéndonos conocer de cerca su día a día y aprender de su infinita sabiduría. Fue una experiencia conmovedora que nos dejó grandes enseñanzas y momentos de profunda emoción.
Hoy, por fin, nos tocó a nosotros ser los anfitriones. Después de haber pospuesto la visita en varias ocasiones por el mal tiempo, recibimos con los brazos abiertos a nuestros queridos amigos de la residencia, que llegaron con una gran sonrisa y muchas ganas de pasar un rato agradable con nosotros.
Durante la mañana, recorrieron nuestro colegio con mucha curiosidad y alegría, pero el momento más especial lo vivimos en nuestra clase. Escuchar sus historias y revivir sus recuerdos fue un regalo para nosotros, una oportunidad única para valorar lo que tenemos y entender la importancia de mantener vivas las tradiciones. Fue un momento de conexión, de sonrisas y de aprendizaje mutuo que sin duda quedará en nuestros corazones.
Fue una mañana realmente especial, llena de ternura y complicidad. Además, nos hemos marcado una pequeña tarea para los próximos meses, que pronto os contaremos con mucha ilusión, cuando volvamos a reencontrarnos con nuestros queridos amigos.
¡Ya estamos contando los días para el próximo encuentro!.



