En el aula de 2 años vivimos una jornada llena de movimiento, risas y mucha creatividad. Durante una divertida sesión de psicomotricidad, los tubos y las pelotas se convirtieron en los protagonistas del juego: transportamos pelotas de un lado a otro, experimentamos con el equilibrio, inventamos helados… ¡y hasta unos prismáticos!
Esta actividad no solo nos permitió desarrollar la coordinación y el control corporal, sino que también estimuló la imaginación y el trabajo en grupo. ¡Qué bien lo pasamos aprendiendo mientras jugamos!











